19 septiembre 2006

Medianoche

Doce menos veinte de la noche.
Una noche nueva, un último momento,
su último suspiro y luego muere
Reina un silencio magistral,
en el que sólo el paso lento y constante
de los segundos deslizándose sobre el cristal
indican que el tiempo se mueve...
Mientras todo duerme, o casi todo duerme
Gritos de niños inquietos interrumpen al que reina;
ventanas abiertas y la brisa de medianoche
golpean mi rostro con su suave galope
Es mensajera del tiempo, porque también
se mueve y la brisa no duerme, el tiempo no duerme
Ruge el mar a lo lejos, una o dos cuadras
El mar limpia la arena que pasea por la orilla,
pasea por lo médanos y cambia de paisaje:
el que hoy he admirado mañana no existirá más
al igual que esta noche, que acaba lentamente...
las agujas se mueven y los segundos mueren
Despierta el silencio de las doce de la noche
tan manso y tranquilo que se acomoda en los rincones
y retumba en las paredes, muy dentro de mí
Se acuesta la noche para morir sin pena ni prisa
La noche cae en mi papel y el tic tac...
Ya es medianoche.

10.02.2005